Uno sabe que le espera una aventura cuando se entra al edificio de Sociales. En sí el lugar puede perfectamente ser el setting para algún juego de aventura, terror, o ambas. La misión era ascender hasta el cuarto piso, a la escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva y hacer una averiguación. La forma más fácil es entrando por la puerta lateral y empezar a subir gradas. Los primeros tres pisos son relativamente normales; es en la escalinata al cuarto piso que uno empieza a entender que ya está en otro mundo. Empezando por la reja. Es una negra, angosta y parece sacada de alguna cárcel de la Inquisición.
Una vez arriba, uno entiende por qué. Paredes rayadas, casilleros decorados con aerosol y óxido, y puertas y ventanas cerradas no dan una buena primera impresión. Lo complementan una que otra alma en pena vaga de un lado a otro, tal vez buscando la secretaría, leyendo algún anuncio en las pizarras, o simplemente esperando el día del Juicio Final.
En una pizarra fue donde vi este anuncio, poco pertinente a mi fantástico viaje al cuarto piso de Sociales, pero indudablemente más esclarecedor en cuanto a la actitud de sus habitantes respecto a la Nación, sus publicaciones y todo lo que las rodea. “Vuelta en U” es/será -no estoy seguro de si ya salió a la venta- una publicación dirigida al público universitario. La idea tras de esta me parece sosa y aburrida, la publicidad que le han hecho me parece mala, y hasta el título es un mal intento de sonar ‘cool’.
Lo interesante es ver como este periódico aún sin publicar ya se ganó el odio, de estos estudiantes. Con todos los estereotipos que se pueden interpretar del ‘anuncio’, que aunque gane dinero habrá vendido el alma, o que el Grupo Nación es la enésima reencarnación de ideas nazis o fachistas.
En todo caso al fin y al cabo la misión que inició este viaje fue cumplida en las ‘irónicamente, bastante modernas y cool’ instalaciones de la secretería (también arriba en el cuarto piso) de Ciencias de la Comunicación. (Donde hubo que esperar para ser atendido, as usual).

Pues sí la primera opinión que surge sobre otro “períodico” universitario es: ¿No les alcanza con el Semanario?
Pero bueno, podría llegar a ser el medio de comunicación para los no-comunistas. Además, me di una vuelta por el sitio web y se ve bastante entretenido, así que, si no va a ser una publicación a base de papel reciclado, mejor se quedan como medio electrónico y no malgastan árboles.
Ale y Adolfo dicen: los chancletudos nunca van a cambiar… los mismos vagos de siempre. Talvez los menos “chancles” de todo el edificio de CS sean los de Ciencias de la Comunicación Colectiva. Eso talvez explica el odio de sus compañeros de edificio, que, a diferencia de ellos no pueden encontrar trabajo. Irónico es que la mayoría tiene un celular mega-tuanis, “sneakers” Converse y comen en McDonald’s (conozco muchos casos).
El Ché y el Chancletudismo simplemente es una moda; la cara del susodicho general no es más que el Giorgio Armani de los vagabundos utópicos que viven en un mundo que murió hace ya más de 15 años. Echarle la culpa a la Nación porque ganó el SI es simplemente una ridícula forma de seguir siendo quienes son.
No he visto un sólo cartel que invite a reuniones para promover soluciones a los problemas nacionales: delincuencia, ambiente, desarrollo sostenible. Es más bonito (¿y productivo?) quemar llantas y jugar de muy “cool” porque estoy “en contra del capitalismo salvaje” pero “qué tuanis Chávez”.
Qué vergüenza da a veces decir que uno es de la UCR…
Adolfo dice: ¡que viva la pepa!