Axel Jones y el Reino de la ‘Sueta’, Azul, Lisa y Con Gorro
Publicado el | 22.5.2008 | Un comentario
Julián sonrió para sus adentros cuando ante él, Axel atiende a su madre en el teléfono y capta y se queja de una nueva misión, que tras poner a un lado el celular le explica a Julián, sin prisa finalizan su almuerzo; contrario a toda expectativas, ya en la tercera tienda, en la que buscan este sacro-santo y extraño objeto –destinado no a Axel, sino a su hermano-, lo encuentran. Un brevísimo cuarto de hora transcurre solamente en la evaluación de la aptitud y satisfacción del mismo, al fin no es propio, sino ajeno, para una figura invisible y lejana, que a lo sumo se manifiesta en adverbios monosilábicos de modo. Julián distraído y desentendido divaga entre decenas de deseables prendas, mientras Axel, diplomático como siempre culmina la transacción de adquisición, Julián desaparece por un instante y al culminar un acto de auto-prestidigitación llega a encontrar una escena desastrosa.
El teléfono de Axel clama con quejas provenientes de kilómetros de distancia, que él parece querer responder su voz a un nivel que también se oiría a varios kilómetros del epicentro. Una muchacha, vendedora despavorida, la venta segura procuró este caos, en una mirada desesperada resume el Apocalipsis. Distraído Julián, en medio de la tormenta navega entre prendas; mientras Axel, con una ‘Sueta’ Azul, No Lisa y sin Gorro, debe escuchar como su misión consistía en obtener una ‘Sueta’, Azul ó Blanca, Lisa y Con Gorro; había una que satisfacía tal descripción arquetípica, aunque su precio resultara todo menos aceptable. Minotauro en su laberinto, Axel bufa y grita, parece querer embestir las paredes.
Julián desvanece en el aire, se prueba su prenda y abracadabra resuelve la situación salomónicamente, la ‘Sueta’ Azul, No Lisa y sin Gorro será devuelta, intercambiada por aquel pantalón que Julián se ha decidido comprar. El valor del cual Julián le restituirá a Axel. Vini, vidi, vici. Miradas de alivio, tranquilidad en el aire. No hubo muertos en la tienda; la ‘Sueta’, Azul, No Lisa y Sin Gorro quedó atrás.
Incidentalmente un afiche de Indiana Jones colgaba cerca. No tan incidentalmente, y si se viera una toma de las plantas del Mall se vería la infaltable línea de trayectoria que en las películas Harrisonfordianas describen los aventureros viajes de un continente a otro, siempre en busca del tesoro en exóticas localidades; para nuestros héroes, las líneas siguen el algoritmo del comprador (sic), que definitivamente no era la ruta mínima, ni el camino más corto. Todo un via crucis de decepciones, de una asintótica y decreciente amabilidad por la naturaleza elusiva y probablemente inexistente de la ‘Sueta’, Azul, Lisa y con Gorro que exigía doña Axelona desde su hogar.
Rendidos, cansados, frustrados y malcriados Julián finalmente decide poner fin a la cacería de tesoros, e ir al cajero, pagarle a Axel para luego alejarse de la cueva de Alí Babá, pero sin lámpara, ni genio, ni ‘Sueta’, Azul, Lisa y con Gorro.
El resto del día se cumplió con una soleada mañana de exposiciones Kafkianas y aguaceros de barrabasadísticos y sandecenosos en la tarde. El episodio recontado, no fue más que la transición.
Comments
Una persona dijo algo to “Axel Jones y el Reino de la ‘Sueta’, Azul, Lisa y Con Gorro”
23.5.2008 @ 8:49 pm
JAJAAJA me suena tan fmailiar esa historia… me acuerda un día del año pasado cuando Axel tenía que comprar una “sueta” para él, y el resto de los monigotes emigraron del Mall San Pedro con diferentes excusas y me dejaron a mí como acompañante de la compra. Se imaginarán que revolcamos unas cuatro tiendas antes de dar con una que satisfacía el gusto de Axel. Pero supongo que es cierto eso que dicen que son muy pocos los que aprenden por experiencia ajena. Moraleja: acompañen a Axel a comprar ropa si se sienten con paciencia y no tienen nada que hacer durante las próximas dos horas y media…