En el aire flota un rumor de guerra, un murmullo que fueran alguna vez los cantos troyanos, un eco de sangre vertida en las eternas aguas del Mediterráneo. Veo, una y otra vez cómo las murallas de aquella ciudad que dominaba el estrecho de los Dardanelos son vencidas por argucias, traiciones y decepciones.No, no me siento desbordado por ira, tampoco invoco a las Furias míticas ni alzo el puño desafiante al oscuro cielo nocturno reclamando venganza; luché, como cualquier otro soldado en el campo de batalla. Bien sabía yo que la escaramuza decisiva, la danza de titanes ocurriría a puertas cerradas. Alrededor de dos docenas de prohombres serían sus protagonistas, la sentencia sería definitiva. En particular combate, entrelazados a muerte, habrán pasado las horas, años, lustros, centurias y eternidades. El tiempo pierde el sentido, un universo aparte rige las guerras celestiales. Nosotros mortales sólo llegaremos a conocer el desenlace. Troya ardió.
Los Hados, eternos enemigos míos, así lo han dispuesto. Veo columnas de humo, murallas de fuego y negras nubes de destrucción, escucho la sentencia; mi alma se llena con un aire de tristeza y un vendaval de decepción. Solo el silencio me permite expresar mi insatisfacción, mi dolor, mi luto. Hoy se ha perdido mucho, pero no se ha perdido todo.
Aquellos invasores, atroces y ruines deberán partir algún día, ignoran que al quemar una ciudad están dando luz a un Imperio, pues Roma no es más que una hija de Troya; pues es imposible, incluso para los dioses, la destrucción total.
Sabrán, tal vez, algunos pocos darle otro valor a estas palabras; en especial aquellos que saben que Troya es más que una ciudad y que comprenden el duelo sempiterno entre Oriente y Occidente.

Se puede escuchar un canto al final del camino, luego de la batalla. Es como un murmullo suave, que parece consolar un poco las heridas, al tiempo que alivia la mente y suaviza el peregrinaje de vuelta a casa. Es el canto de Palas Atenea, la de grandes ojos.
Alegría en su seno al ver a sus súbditos luchadores, quienes no cayeron en el ardid de Hades traicionero. Un recogijo interno, un gozo enorme al saber que las esperanza languidecente aún no muere. Han nacido Ulises, Agamenón y Aquiles de una nueva era, que avasallando a los pueblos inconformes, plantan la semilla de la inconformidad y forjan los ideales de una nueva estirpe de guerreros.
De nuevo, resuena el canto dulce de Atenea. Se manifiesta, como una brisa que calma sosiega de los intranquilos. Una lechuza imponente mira desde lo alto de unas escuálidas ramillas de abedul, con una mirada de complicidad que es imposible de obviar. “Lo sabrán” – se oye decir. La lechuza no está. Queda sólo una cinta roja que cae en la mano del odiseo.
Ulises la mira con detinimiento. Dice “ethos”. La guarda en el bolsillo, sin saber que habría de cargarla siempre consigo. Presagia que habrá más batallas. Sonríe para sí mismo, pensando en la batalla tiñe el suelo con significado cuándo se derrama sangre por quiénes entregan su alma por justa causa.
– GRATA EORUM UIRTUTEM MEMORIA PROSEQUI QUI PRO MANUEL UITAM PROFUDERUNT
-Con grata memoria para honrar el corage de aquellos que han dado sus vidas por Manuel-
Cómo le van a quitar Infosoc al papá de los micos?
Primero:
Ese curso no era para hablar de tecnología ni mucho menos de antropología. Era para relacionar SU profesión y su ambiente profesional con el comportamiento ética, moral y legalmente correcto. Y para fortalecer esos valores entre los computines. De ética sólo enseñaba la teoría… digamos que el marco conceptual… y la famosa heurística. Pero yo no aprendí “xq no tengo que atracar al cliente?” en ese curso.
Segundo:
Aún así, no se lo debieron de haber quitado. NUNCA. Ese tipo enseña cosas que a uno le abren la mente. Yo ahora puedo hablarle durante horas (y tal vez días) sobre Sapiens Sapiens, Habilis y Ergaster, de cómo empezó todo y cómo llegamos hasta aquí. Le puedo hablar de Occidente, del chimbombo y del banano, de las capacidades cognitivas superiores y de lo compleja que es la organización social de los micos. De Diamond, de Roszak, de Hacker.
También le puedo hablar un ratico de ética, moral y ley (si quiere) de adoptar una perspectiva consecuencialista o deontologista para tomar una decisión.
Le puedo explicar, analizar y comentar pormenorizadamente un sinfín de cosas que indudablemente han sido un gran aporte a mi conocimiento y a mi educación.
En ese curso sí aprendí. Lástima los que vienen, xq a ese señor, en ese curso, se le llenarían los auditorios hasta el tope en las universidades del mundo.
Suave suave de que me perdí? Como es eso que le quitaron Infosoc al mico malo? Es cierto que el mae no era un ejemplo de trato ameno hacia los estudiantes, pero ese curso ha sido uno de los que más aprendí… jajaj que bien la ECCI no deja de sorprender