estrella lunar de limbo y del Marzo 30UTCLunes 2009


Lunes Otra VEz…

Es lunes otra vez; al día del sol le sigue el día de la luna como parte de ese baile cósmico que llamamos día y noche. Es lunes, Garfield lo odiaría. Recuerdo aquella vieja caricatura y una pesadilla desquiciante de Garfield en la cual todos los días eran lunes. Creo que a mí no me molestaría ese prospecto, el lunes es un día vivo. Hay gente yendo y viniendo, viviendo sus vidas, iniciando trabajos, metiendo las patas.

Hay unos para quien el lunes no es más que el reinicio de su vida ‘planetaria’, la traslación cíclica de un lugar a otro, sin saber ya distinguir dónde se inicia o a qué se vuelve. Donde la rotación (sí, rotación – tal vez sobre su propio eje-; sí Ale, este párrafo es sobre vos) ocupa el día, midiendo el tiempo según su propio criterio. Son lunes rutinarios falsos en su careciente individualidad, porque el lunes se confunde con un día hábil y se pierde en el anonimato detestable, donde no se distinguen lunes de martes, o de miércoles, jueves o viernes.

Mi lunes es un día libre; incluso podría decirse que no es tan diferente al domingo que tanto detesto. Podría estar en mi casa todo el día, quejándome del calor y buscando un entretenimiento en el cual malgastar minutos, pero no es así, el lunes es para otras cosas. Me alisté relativamente temprano y me fui relativamente tarde (jugar a U-Thant en medio de una Guerra Fría Gatuna no es un ejercicio de escasos minutos), terminé peregrinando a la U.C.R. aunque no me tocara (por motivos de fuerza mayor), tomé fresco y leí, me distraje viendo el paisaje humano que siempre sorprendente con alguna fascinante e inesperado avistamiento. (Aunque jamás supere las visiones desde una banca en la Plaza de la Cultura).

Finalmente volví, vi la novela, estudié sánscrito, escribí. No fue un día productivo, lo reconozco, pero no fue un día tan monótono como el domingo, es un lunes nada más, un lunes otra vez, sobre la ciudad… como dice la canción…

Sunday Bloody Sunday

Algún extraño y mezquino aire reina los domingos. Podría decir que en cierta forma es como un veneno de lenta acción que poco a poco va aniquilando el día, una niebla que al cabo de unas horas opaca al astro en su día. Incluso a estas sombrías horas que el sol del domingo no es más que un delirante recuerdo, aun se siente una pesadez innatural que cuesta trabajo dilucidar.

Veo el reloj con una esperanzada fascinación con cada segundo que pasa y a la vez con una triste desesperación por saber que aun faltan miles de segundos más antes de que la medianoche me libere de este día. Aunque suene absurdo, como si fuera una inversión de la historia de la cenicienta, sé que la medianoche (la noción de estar en un lunes) me va a librar de esa roña de domingo.

Son veinticuatro horas apenas, pero se sienten como veinticuatro decenios.. Al principio, recién llegado del sábado por la noche, difícilmente se reconoce al domingo como tal, a esto le sigue el sueño que busca acaparar cuantas más horas de domingo pueda; a veces lo logrará, a vecés fracasará miserablemente en el intento. La televisión nos brindará una y mil opciones de aniquilar el sentimiento de domingo: la narcosis de futbol ha sido en más de una ocasión mi arma favorita para aislarme de este fatal día. Tras una resaca futbolística que le debemos al ‘equipo de todos’, lo que menos que quería ver era a dos oncenas de peleles seguir el esferoide de cuero sintético. Aun así, muchos otros canales me tientan con películas y repeticiones de series, documentales engañosos (Historia Secreta: San José, Costa Rica, ¡mis nalgas!). Al mediodía consideré ponerme a ver una película, pero me figuré que no sería diferente a aquellos borrachillos que están esperando frente al bar mientras abren para pasar todo el día perdidos en una botella. No quise imaginarme abstraído ante la pantalla, no lo hice.

Busqué consuelo en la lectura y al cabo de algunas páginas lo dejé, aniquilado por el calor y la nauseabunda pesadez dominical. Volví como siempre a la compu, a matar el tiempo ante la pantalla, a buscar avatares y nicks conocidos y aburridos con los cuales divagar y distraerme. He pasado horas pensando en cómo evitar el domingo, querer irme a dormir sábado y amanecer en lunes, obviando el día intermedio.

Creo que desde siempre me ha parecido un día detestable. Las actividades de domingo nunca han sido predilectas mías, la ciudad muere ante la hipócrita noción de un día de descanso homogenizado. Es una fecha roja en el calendario y nada más, un día que se confunde entre ser el inicio y el fin de toda semana, entre ser un pagano día del sol o un día del Señor. Al final es un día muerto y nada más.

Creado a partir de la poderosa combinación de: mi intelecto, WordPress y el tema: Motion de 85ideas.
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