Julián, su blog

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Have you seen your mother, baby?

Publicado el | 4.9.2010 | Un comentario

¿Y dónde está el pañal? La pregunta era obligatoria. El lector deberá estar extrañado: ¿cuál pañal? También compartirá mi misma duda. ¿Dónde está? Anticipará –imagino- que la respuesta no es obvia e intuirá de antemano que el pañal no está en el lugar donde comúnmente se espera que esté un pañal.

Me daré la licencia de relatar el suceso como un buen puzzle. Situación a situación, a partir de pequeñas piezas armando siempre parches más grandes hasta que la imagen se vuelva clara y que la pregunta en mente del lector sea la misma con la que inicio este post.

Tal vez la primera pieza sea el lugar, el McCafé, tan Avenida Central, distinto a los otros por la misma razón por la que la Avenida Central es diferente a cualquier otro lugar. En la entrada los modernitos, góticos, nenas en mallas, tatuajes, piercings, el uniforme de una generación que lo lleva en la piel, en el corte de su ropa en el código de color, es una tribu inusual, más adentro las familias, regordetas, morenas buscando ser esferas, minisetas y jeans, todo es un como el fondo de las casas de los Picapiedra: uno camina y pronto de empiezan a repetir imágenes. El McCafé, el café y un cheesecake, el chisquei, la mesa para dos, ella y yo y los demás alrededor, incluso esa otra antónima pareja, en cuya mesa estaba el tarrito de lechemilk que nos asustaba y habría merecido un post propio pero que ahora sólo adorna esta impresionista imagen del entorno. Aunque no le baste al lector para ver los detalles particulares, tal vez pueda intuir ese mundo extraño de la Avenida Central, del McDonalds de la Plaza de la (no)Cultura, donde sólo hay tipos y no personajes. Es como si sentaran a comer todas las matronas gordas de Plauto, las jóvenes meretrices en sus atuendos, el galán joven vestido de negro y con alto contenido metálico. Y bueno, nosotros dos. Melissa y yo.

La cronología podría ser difusa y empezar por el final: por la cara de asco de una empleada, o podría empezar por el principio por Melissa y yo en la mesa, ella con el cheesecake, yo con el remedio al antojo de hamburguesita. Nuestra cronología no importa porque la acción no se relaciona con nosotros, pobres testigos. Ella lo narrará diferente a mí. Tal vez el relato se complemente, yo tenía mejor ángulo de observación, ella de reojo al disimulo, yo la veía con la decepción arrugándome la cara. Mi historia es fiel, el suceso se podría reportar telegráficamente: lo hice al final, ante la cara de asco de una empleada. Lo que importa es el proteico puzzle que no termina de atender la pregunta, de comprender dónde está el pañal, ni cual es, ni por qué la cara de asco. Ya el lector impaciente anticipa el terrible final, es como un escalofrío controlado, esa certeza que espera ser descubierta, recuerdo una frase de Dumas que trato de repetir al Pierre Menard, el mundo fue creado y bastó que Dios lo dijera para que fuera evidente. Las caras de asco, el McCafé, el pañal los elementos están ahí, una baraja mínima. Sin embargo aún deben ser asignadas en la formulación correcta.

Un puzzle en realidad es fácil de resolver, es una mera cuestión de perseverancia. Recuerdo un puzzle de mil piezas del mapa político de Europa. Los conociemientos de geografía de un tierno niño de 6 años bastaron para formar el continente, pero no fue hasta los 8 años cuando su perseverancia se logró imponeer a esos grandes trozos de Océano Atlántico. Las piezas eran celestes y no se distinguían por color, todo de un uniforme color celeste. Tuve que probar pieza por pieza, descubrir las que calzaban, una tarde (o más) se esfumó en ese esfuerzo. Un puzzle ideal –lo he temido- sería aquél que sea únicamente un enorme canvas celeste, si a esto se le agrega que las piezas no tengan recortes particulares sino que sean únicamente cuadrados idénticos resultaría en un puzzle verdaderamente imposible. Acaso la mera combinatoria y la infinitesimal probabilidad lo podrían resolver. Este desvío se justifica, aunque las caras de asco, el McCafé y el pañal son elementos mínimos el verdadero entendimiento sólo surge a partir de la correcta combinación, que acaba por ser un sudoku de sintagmas y paradigmas. La llave final será la que sigue.

Los ticos, como malos costarricenses que son, son aquellos a los que les resultan pertinentes calificativos como buchón. De ahí que en un lugar cualquiera, el mejor espacio va a estar ocupado por la gente que no debería estar ahí. Si en el McCafé se supone que está la gente que consume los productos del área del café, resulta natural que los dos sillones cómodos (y ante la relativa parquedad mobiliaria del McDonalds bastante finos) estarán ocupados por las tres mujeres, sus tres infantes y su avalancha de cajitas felices. Los productos del McCafé, ausentes. Pero sí, los sillones son cómodos.

En el país de la Pepa, todo mundo hace lo que le da la gana; estas tres hembras omega (pues no son alfa, sino todo lo contrario, son el acabóse) están ahí cómodamente plantadas hablando de sus pensiones o ignorando los desastres causados por sus pequeñas hijas. ¿Dije hijas? Me corrijo, porque son versiones en miniatura de ellas mismas. Son relevos, entrenados desde la infancia. La nena, de no más de 6 años andaba una blusa escotada, botitas, pantalón brillante, poses poco naturales, maquillaje, bolso plateado, metálico, en esencia todo, lo que es un atributo de la tierrosa estaba ahí, en la pequeña niña. Pero no, mi discurso no antañe a esta niña, tampoco a su madre que estaba ahí, orgullosa tal vez de que la niña queda tan igual a ella. No, aquí la cuestión es la del pañal y eso es otra niña y otra de las mamás de ese grupo.

No recuerdo mis palabras exactas, sé que mi pregunta era interrogativa, mi reacción simplemente fue la piel helada. Acostada el sillón estaba la nena, menor, 3 años, faldita verde levantada. De la madre la mano izquierda sostenía las pies de la niña en los aires, haciendo que las piernas estuvieran ortogonales al cuerpo. La mano derecha de la madre hizo tres movimientos: quitar pañal viejo, limpiar, poner pañal nuevo.

Recordemos la escena: un café. Recordemos el acto: cambio de pañal. Recordemos la higiene. Las convenciones sociales sobre lugares donde eso es permitido. Recordemos la Pepa, recordemos que esto es Tiquicia y no Costa Rica, aquí cada quien hace lo que le dé la gana. ¡Qué asco! Lo decía para mí, un pañal no se cambia ahí, no en un sillón donde alguien –hasta yo- me podría sentar. ¡Asco! ¿La pobre niña? No debería estar siendo cambiada en un lugar limpio, en ese sillón alguien antes se sentó, quién sabe dónde se sentó antes, infecciones y todo eso. ¡Asco!

La conversación nuestra giró entorno al suceso varios minutos. Observábamos a la mujer que ya volvía a su otra conversación. No había explicación que valiera. No la había, simplemente no. La mujer, tierrosa de por sí, evidentemente tontita sería una madre malejemplar, para señalarla y destacar todo lo malo. Este es el puzzle del día, una imagen que uno no quería ver, haber puesto las piezas juntaspara querer lanzarlas contra la pared, purificarlas en el alcohol, cloro o fuego lo que haría yo con ese justo sillón.

Al salir nos acercamos a una de las meseras, de las empleadas que abrió los ojos, grandes, pelados, como una de esas esculturas de la Edad de Bronce, no sé si nos pidió disculpas o simplemente balbuceó interjecciones. Ella no lo creía, en su mente se repetirían –no lo dudo- todas aquellas cosas que Melissa y yo especulamos. Confío que algún lector también esté articulando el infaltable WTF, pero que siga leyendo porque el pañal sucio, el pañal no se sabe donde está.

No, no se sabe, no me fijé qué lo hizo. Sé que en la mesa del café había un ziggurat de cajitas felices y envoltorios de papel. En semejante montaña no me extrañaría que un pañal se colara ahí. Es probable, posible, sí, es verosímil, más aún. Es la última pieza del puzzle que no quiero ver calzar.

Comments

Una persona dijo algo to “Have you seen your mother, baby?”

  1. Tweets that mention Have you seen your mother, baby? - Julián, su blog -- Topsy.com
    5.9.2010 @ 5:20 pm

    [...] This post was mentioned on Twitter by Julián Astorga, Julián Astorga. Julián Astorga said: ¿Qué no se debe hacer en un mcCafé? Esto: http://julianastorga.com/2010/09/have-you-seen-your-mother-baby/ #autobombo [...]