Julián, su blog

Ceci n'est pas un blog.

We don’t need no Education

Publicado el | 16.8.2011 | 2 Comentarios

Hay días en que uno quiere caer de rodillas en la arena, como Charlton Heston. Caer de rodillas y mirar incrédulo. Mirar incrédulo y gritar, gritar como un loco, maldecir como sólo pudo maldecir él. “¡Bastardos! ¡Finalmente lo hicieron! ¡Lo hicieron estallar! ¡Váyanse todos al infierno!”

Ante él la respuesta. Entre la playa y el acantilado la respuesta: monumental, virginal, apocalíptica. Él en la arena. Él ante la derrota. Él. Yo.

Lo hicieron. ¡Váyanse al infierno! Yo no estaba de rodillas, sino sentadito, bien sentadito en un pupitre, ante la derrota total de la civilización. “Aristóteles fundó el Liceo, es decir: los colegios”, “Los chinos construyeron la Gran Muralla para defenderse de los invasores europeos”, “César conquistó Egipto para conquistar a Cleopatra –lo que hace el amor-”, “Napoleón era un guerrillero de la Revolución Francesa y estrenó la Guillotina con Luis XIV y Maria Antonieta”, “El papiro se obtiene de un cactus, que se corta y se abre y así se estira hasta obtener todo un pliego”, “San Petersburgo es la forma rusa de decir ‘San Pedro’, con los comunistas se llamó primero Leningrado, pero luego se llamó Stalingrado”, “Marco Antonio fue un César, que es decir como rey, o como si fuera Presidente de Roma”, la lista sigue, creo, la embolia se hizo presente antes.

Las citas, provienen todas de una única persona, tal vez erre en la textualidad de algunas, sin embargo la idea es veraz; el desconocimiento, la simplificación y el travestismo de la historia son auténticos. Quien lo pronunció, tiene un título universitario, más aun: académico. Labora dando clases universitarias y el séquito de compañeros míos, miran maravillados, absortos, “aprendiendo” todo esto. La ignorancia del hablante me deja tan atónito como la ignorancia del que escucha. Esa es la derrota ante la que me enfrento, es ahí en el momento en el que el gesto es pertinente: ¡lo han hecho! Deliberadamente se enseña la ignorancia: se vuelve del logos al mythos. Quien diga eso no es posible que las crea, tiene que saber que miente y no es una mentira blanca, como las de clases de colegio, en las que se simplifica y nada más, no, no y no. ¡No! La mentira parece obedecer a una urdimbre casi (tele)novelesca, la historia se trivializa, se falsfica por amor, por repetir protagonistas. Y todo esto, sin propósito evidente. La historia, Zweig insiste en ello no necesita que sus hitos se literaturicen, no es necesario falsificarlos de esta manera. Es casi perverso.

La historia, lo sé, no es el plato fuerte de muchos. Son cosas ya pasadas, como los chuicas viejos, los cuadernos del colegio; no repetiré el argumento favorito de los cienciasocialistas de que la historia se repite y que por esto es conveniente conocer el pasado, estar preparado. En efecto para la mayoría le importa poco que el papiro no se obtiene de un cactus sino de un junco, que Stalingrado existió pero que era Volgogrado y no Leníngrado o que Marco Antonio fue un Tribuno de la Plebe y que fue Luis XVI el que murió guillotinado y en ese momento Napoleón no tenía nada que ver, o que eran los mongoles quienes tenían en vilo a los chinos antiguos y que el Liceo no era un colegio y que el amor poco tenía que ver en la política expansiva romana. La precisión de esos datos no hará mejor profesional a tal o cual, y las ‘sentencias docentes’ pronto se añejarán en algún cuaderno, y –ojalá, merced a su falsedad- sean olvidadas.

Y aún así, está el sentimiento de derrota. La frustración por el sistema que perpetúa y facilita la difusión de ignorancia. El enojo es por la encrucijada, hasta por el mismo silencio que queda como la única respuesta posible. ¿Qué decir antes esto? En vano pensé en hacer alguna acotación, supuse que realmente a eso no hay mayor solución que salir un rato, ir por un chocolate y un confite. Hablar no es ningún gesto significativo, y sé que hasta cierto punto soy cómplice, a la vez sé que opinar, enderezar rumbo es algo así de quijotada. Las palabras son ruinas, los apuntes ‘sagacísimos’ de los compañeros como esquelas, ahí donde en su obediencia anotan, realmente están creando mentiras, mitos en su más pobre acepción. Son, aún, diferencias mínimas, mundos donde Napoleón estuvo en todo lado, donde las cronologías están manchadas y deshiladas, pero sobre eso, más imprecisiones seguirán. La luz seguida, lux auspiciata, encandiló.

Comments

¡uf! 2 Respuestas to “We don’t need no Education”

  1. Melissinhasamsa
    16.8.2011 @ 10:49 pm

    Se te olvidó la “vía pia” y “geidelbersh”

  2. CHR
    16.8.2011 @ 10:51 pm

    Los chinos tambien hicieron el estaio