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	<title>Julián, su blog &#187; Punzocortadas</title>
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		<title>Walk this Way</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Aug 2011 04:45:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
				<category><![CDATA[Barrabasadas]]></category>
		<category><![CDATA[Punzocortadas]]></category>
		<category><![CDATA[romería; costa rica; virgen de los ángeles; cartago; cartagada; iglesia católica;]]></category>

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		<description><![CDATA[Tal vez lo más singular sobre las romerías es que uno creería que después de tantos años, después de tantas miles de suelas gastadas en el Ochomogo habría algunas historias dignas de contar. Es decir, las hay, pero son anécdotas de otro tipo. Yo pienso en algo más grande. ¿Acaso más importante? Pienso, entre otras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Tal vez lo más singular sobre las romerías es que uno creería que después de tantos años, después de tantas miles de suelas gastadas en el Ochomogo habría algunas historias dignas de contar. Es decir, las hay, pero son anécdotas de otro tipo. Yo pienso en algo más grande. ¿Acaso más importante? Pienso, entre otras cosas, en cómo verá alguien del futuro estas romerías. Esta manía nacional. </p>
<p align="justify">Démosle una voltereta al dial temporal. Qué se yo. ¿Unos mil años al futuro? En todo caso, cuando la piedrita esa de jade, grafito y piedra volcánica esté atollada en una cajita de cristal en un museo (es decir in vitro, pero sin fertilizar, naturalmente), una colección privada o algo así; de la misma forma en que ahora se exhiben objetos de culto “primitivos” en el Louvre, el Met o el Museo Nacional. Realmente entonces se van a preguntar las cosas que ahora pasamos por alto. Tales como: cuántas molestias se habrá tomado el curita intrigante que puso la piedra para que la encontrara la tal Juana Pereira, o quién hizo realmente la piedrita esa, que –a juzgar por el artículo de Wikipedia (sí, qué fuente, pero qué se va a hacer, de la piedra nadie sabe nada)- implica un proceso de elaboración bastante singular. ¿Realmente alguien se pregunta quién fue el pobre artesano que la hizo? ¿Qué sentiría quien reciba un encargo tal: “Buenos días, quiero hacer una figura de la virgen para engatusar a los inditios de Cartago”? Y todo, todo lo que ahora se considera importante, va a acabar resumido en alguna sentencia breve del tipo “objeto de culto, miles peregrinaban a su ubicación anterior, para hacer promesas, o agradecer a la divinidad”. </p>
<p align="justify">Es por eso que las historias de milagros y curaciones, de muestras de fe inquebrantable y de divina retribución me parecen banales. Están todas en el mismo saco. Hasta Laurita que va [la hija predilecta no puede faltar], hasta la politiquería barata de la iglesia y los políticos y hasta las quejas de los que se oponen, todo realmente es ¿intrascendente? De aquí a un año casi todo se va a haber olvidado. Los (buenísimos) chistes malos se van a repetir: que si “la negrita tiene tumba’o” o si “los romeros nunca caminan de la’o”, que si no sería mejor ir a romerear a la estatua de la Chola y agarrarle las nalgas en la Avenida Central, que qué tal sería hacer la salmonada y corretear contra los romeros. Los romeros atropellados serán reemplazados por nuevos atropellados [suena cruel, pero sabemos que es cierto], es como la continua repetición de la gloriosa gesta maratónica de los romeros de Coto Brus, o la continua frustración e incertidumbre por calles cerradas y paradas trasladadas, o la venta de ponchos, o los futiles intentos por una ecoromería que no protestará. Hasta la gente que reclama porque todo es una pantalla de humo, va a repetirse porque siempre todo son pantallas de humo. Y todo esto al final no es nada. Las anécdotas individuales no pasan más allá de sus cofaleados o alcoholizados entornos inmediatos. La supuesta importancia de esta negrita y su ritual en el panorama nacional se me hace en realidad desteñida, sostenida más por ser un hábito adquirido, un vacilón, un ir a Cartago, porque el verdadero fin de la romería no es la Basílica, sino la terminal de buses de Lumaca. </p>
<p align="justify">Basta con ver a los romeros. Basta con verlos para cuestionarse qué hacen. La mitad de ellos parece que van al gimnasio. Tenis de correr, pantalonetas o lycras, camisetas dry-fit. Ir a Cartago es un ejercicio más. Subir el Ochomogo, una prueba para el corazón y las piernas. Otros van en grupúsculos de amigos, vacilando y sacando la pachita de por ahí, tomarse un trago y muchas veces&#160; se quedan a medio palo en los parques de Tres Ríos o por ahí. Van también los devotos, tan devotos a veces que ni siquiera son católicos sino más bien de alguna de esas impertinentes y espontáneas congregaciones, pero que por costumbre, bombetismo o religiosidad buffet (¡rece todo lo que quiera!) les parece lindo seguir sumando dígitos en las ya infladas listas de asistencia de la Sacrosanta Iglesia Católica Apostólica Románica Retrógrada de Costa Rica. Van los que expían sus culpas haciéndose ampollas, callos y lesiones caminando descalzos hasta allá. ¿Estos hacen que la gente se pregunte que qué pretenden al infligirse dolor para su dios, pero igualmente, qué pretenden los demás con la peregrinación? ¿Ver algo que ya han visto? ¿demostrar su fe… caminando? [alternativas: demostrar su fe por medio de una masiva coreografía estilo thriller, demostrar su fe corriendo en una rueda de hamster, demostrar su fe pagando las cuotas de la ccss, demostrar su fe dando su sangre en un banco de sangre, demostrar su fe no atropellando gente].</p>
<p align="justify">Resulta insípida la parafernalia y pompa oficial de la Romería, son como esas fiestas de graduación caras y embelesadas, se sigue un protocolo, se chanean todos, pero realmente resultan poco memorables. Me atraen más las historias marginales, las historias de lidiar con el culto a la piedra. Las mil y una maromas que hay que hacer para evitar los romeros, para descubrir dónde fueron a dar las paradas de bus en San Pedro, imaginar el odio y las vituperaciones de los cartagineses que quisieran mandar a la Negrita a lo más oscuro del Cerro de la Muerte para ver si hacen romerías hasta ahí. Ante las presas de camino a Cartago sólo me vinieron a la mente los versos de Dante: “Por mí se llega a la ciudad doliente, | por mí se llega al llanto duradero, | por mí se llega a la perdida gente. […] ¡perded cuantos entráis toda esperanza!”, los que saben sabrán a qué corresponden. </p>
<p align="justify">Y ya mañana todo pasará. Se concluirá el ritual, los numerólogos contarán los muertos, las toneladas de basura, los milagros; los eclesiásticos conjurarán otros números de asistencias, cerrarán puertas mágicas, cambiarán la ropa de la muñequita [naturalmente muy discreta y recatamente] y concluirán que todo fue un éxito y que todo fue posible gracias al triunfo sobre la maléfica fertilización in vitro ; los políticos se aplaudirán por sus geniales rezos que solucionarán el problema de opinión pública y porque diosito, la virgencita y el coro celestial están ya al tanto de la CCSS, la inseguridad, y todo eso; los fieles et cetera se congratularán ¿supongo?, por una buena caminata, por ser mejores personas, porque la virgencita les va a ayudar [hablando de historias marginales, ¿cuántas historias patéticas (en el sentido escricto del “pathos”) habrá, de promesas incumplidas, de gente con rencor a la virgen?]</p>
<p align="justify">Cartagada. Dejémoslo ahí. La romería es una cartagada. Y ya. </p>
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		<title>Los Vendedores de Libros</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Apr 2011 01:51:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ficciones]]></category>
		<category><![CDATA[Punzocortadas]]></category>
		<category><![CDATA[ignorancia; costa rica; vendedores;]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo soy un hombre de pocos gustos. Alguna ropa, mis variopintas tarjetas postales, mis libros y algunas inadivinables rarezas (juguetes, acaso, mementa, algún chiste personal encarnado en un producto). Soy estricto con mis gustos. Soy quisquilloso, eso quiero decir más bien. Más de una vez mi novia ha visto mi cara de decepción ante un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Yo soy un hombre de pocos gustos. Alguna ropa, mis variopintas tarjetas postales, mis libros y algunas inadivinables rarezas (juguetes, acaso, <em>mementa</em>, algún chiste personal encarnado en un producto). Soy estricto con mis gustos. Soy quisquilloso, eso quiero decir más bien. Más de una vez mi novia ha visto mi cara de decepción ante un zapato, una camisa que descubro en una tienda y que “casi me gusta”, sí, está chiva, pero… claro, una ínfima raya roja, un color sutil que no me agrada y acabó la magia. Eclipse total por un lunar. Y eso no se va. </p>
<p align="justify">Odio las tiendas de ropa, algún dependiente me sigue o me hace sugerencias que no me interesan. Yo no quiero saber lo que está de moda, ni lo que recién entró. Yo estoy buscando esa aguja en un pajar. Ese pajar mío, esa aguja que sólo yo busco. Casi todas las personas ignoran lo que yo busco, ergo son ignorantes. </p>
<p align="justify">Ocurre también en las tiendas de libros. Ahí soy peor de quisquilloso y a pesar del montón de prejuicios literarios que cargo –como cualquier otro- me intereso por conocer, por al menos tener un criterio. Busco como siempre lo mío y por costumbre de verme creo que ya no preguntan qué me pueden ofrecer. Sólo viendo. Porque yo sé qué busco. A veces me divierte ver cómo ayudan ellos. </p>
<p align="justify">La escena es habitual: La Lehmann. Yo soy el auditorio y entran por la derecha el DEPENDIENTE 1 y la TURISTA. </p>
<p align="justify">TURISTA: Busco algo de literatura costarricense, quiero conocer qué se escribe aquí. </p>
<p align="justify">DEPENDIENTE 1: [formalidades]. Este libro –por ejemplo-, que no he leído, es muy popular (Mamita Yunai, CaLuFa). Está en la lista de lecturas de colegio (sinopsis del libro). Y este (El Jaúl, M. Jiménez). Y bueno también &quot;Marcos Ramírez” (CaLuFa) pero está agotado.</p>
<p align="justify"><em>TURISTA muestra duda y sigue revisando libros agarrando libros, esperando que el DEPENDIENTE 1 le pueda decir algo sobre ello. DEPENDIENTE 1 mutis izquierda. </em></p>
<p align="justify">Yo sigo la escena sin darme por aludido, yo sostenía libros en las manos, valorando si invertir en profundizar mi interés por Bioy Casares o viendo los índices de los libros de Borges. De reojo vi a la TURISTA. Me dio lástima, risa. </p>
<p align="justify">No sé si por maldad o curiosidad me acerqué al cubículo informativo que tienen ahí. </p>
<p align="justify">JULIÁN: Hola, quería buscar un libro en el sistema. </p>
<p align="justify">DEPENDIENTE 2: Ajá, sí, cómo se llama, el libro o el autor cualquiera.</p>
<p align="justify">JULIÁN: Quería saber qué tenían de Augusto Monterroso. </p>
<p align="justify">DEPENDIENTE 2: ¿Cómo?´</p>
<p align="justify">JULIÁN: Augusto Monterroso, cuentista guatemalteco-hondureño…</p>
<p align="justify">DEPENDIENTE 2: ¿Pero cómo se escribe?</p>
<p align="justify"><em>JULIÁN lo repite lento y DEPENDIENTE 2 teclea y buscar por “August Mont”. No aparecen resultados, llama a otro DEPENDIENTE 3 para que use el sistema por él. </em></p>
<p align="justify">DEPENDIENTE 3: ¿August Mont? Suena a inglés….&#160; ¿Es nuevo?…</p>
<p align="justify">JULIÁN: No, es Augusto Monter&#8212;</p>
<p align="justify">Ahí me aburrí, me dijo que tal vez hubiera uno y me llevó al estante que yo le tuve que ubicar y que yo ya había revisado. Se fue y yo también, me fui a sacar un apartado. Tres monigotes en la sección de libros. Ninguno sabe nada de libros. Si acaso se saben la lista del MEP. Todo comprobado. Qué lindo vivir dentro de un canon. Qué lindo es no saber nada: sólo saber vender, saber cómo buscar en un sistema, pero no saber qué se vende, no saber qué recomendar. Fui por mi apartado: mis Edda, mi Orlando (V. Woolf), a la salida escuché a DEPENDIENTE 1 comentar que su autor favorito era Tolkien, pero que se le olvidaban los títulos de otros libros que no son “El Señor de los Anillos”. Recordé mis breves días en un par de diciembre en la Librería Internacional, recuerdo que había vendedores, pero también había lectores entre los vendedores. Un colombiano, si no mal recuerdo, impecable con recomendaciones de literatura latinoamericana. Yo recuerdo haber recomendado un par de Rayuelas en alguna navidad, algo de Borges y un libro de Asímov a esa madre que no sabía qué darle al hijo que describío como tímido, encerrado en sus juegos de compu. Hay una valiosa diferencia en eso. Un plus que no debería ser opcional. </p>
<p align="justify">También he visto con asombro a vendedoras de zapatos que se quedan maravilladas si mi novia pregunta por Oxfords o flats, o por telas en ciertas tiendas. Con el tiempo ya uno sabe no preguntar, para no escuchar el amable “no sabría decirle”. </p>
<p align="justify">Vender lo puede hacer una máquina –¿será por eso que prefiero las compras por Internet?-, será que es un lujo tener personal que sabe en qué trabaja y sabe qué decir, ¿el consumo según calidad está fuera del consumismo? ¿estamos en ese caldo ignorante, en el consomé de la viñeta de Montt?</p>
<p align="justify">Oh vendedores, oh transitoria gente que trabaja sin saber en qué trabaja. </p>
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		<title>Wasting Time</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Apr 2011 05:03:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
				<category><![CDATA[Punzocortadas]]></category>
		<category><![CDATA[estudiantes]]></category>
		<category><![CDATA[semana u]]></category>
		<category><![CDATA[universidad de costa rica]]></category>

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		<description><![CDATA[De que era metal, era metal. Si es black, death, gore, o quién sabe qué otro adjetivo no lo sabría, se que gritaban y vestían de negro y el grupo se podría llamar, Eructo de Satán, Flato de Mefistófeles, Aborto Exangüe o Corpus Fortunatus Nonplusultra. Algo así. Hay como una fórmula que se repite. Mañana [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">De que era metal, era metal. Si es black, death, gore, o quién sabe qué otro adjetivo no lo sabría, se que gritaban y vestían de negro y el grupo se podría llamar, Eructo de Satán, Flato de Mefistófeles, Aborto Exangüe o Corpus Fortunatus Nonplusultra. Algo así. Hay como una fórmula que se repite. </p>
<p align="justify">Mañana otra fórmula se repetirá por parte de todos los sagaces músicos que incluirán la palabra SKA en el nombre de su banda: caSKArrabia, raSKAndome, enfraSKAdos, madagaSKAr, quién sabe. Olerá a mota, a niños de colegio que llegan a codearse con los universitarios. </p>
<p align="justify">Una que otra subtribu (¿punketos, indiesos –que son tan under que ni asisten-, modernitos que andan su unifome de camisas de cuadros, nenas de panty, enaguas floreadas y botines bajos; y la prole mayor que recuerda los chivos de El Parque de años atrás) también estára buscando su represent estos días. </p>
<p align="justify">Esto es extrañamente la Semana U. Hay una dinámica que no entiendo. ¿Qué tienen que ver los conciertos “gratis” –que en el fondo los pagan las federaciones con las platas que les da la U con la plata que les da el gobierno- (obvio el FEES era para que todos tuvieran beca, ¿no? y que todos pudieramos oir luminarias musicales como Cocofunka o Sonámbulo Psicochancletúo) con la UCR?</p>
<p align="justify">Yo entendería actividades culturales, yo entendería y apoyaría que los estudiantes se organizaran para hacer algo (y muchos lo hacen, propias actividades) (en sí yo valoraría más que la EXPOUCR se tragara a la Semana U; que hubiera algo de la U en la semana más allá de los estudiantes fuera de las aulas). Lo que no entiendo es la necesidad de convertirlo en un turno con ruedas de chicago, juegos mecánicos, paintball y cosas que no son para que estén ahí. </p>
<p align="justify">Por aquí se me empieza a acabar el sarcasmo y no me da para comentar con infinita ingenuidad que estoy olvidando que la venta de churros es para que las pobres asocias ganen algo de platica y que la rectoría nos da la semana porque somos tan buenos y valiosos. Claro ese es el espíruto de Semana U. </p>
<p align="justify">Mejor agarro mis libros y estudio. Digo yo. </p>
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		<title>Walls are Tired</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 14:38:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
				<category><![CDATA[Punzocortadas]]></category>
		<category><![CDATA[estadio nacional]]></category>
		<category><![CDATA[paredes rayas]]></category>
		<category><![CDATA[polada]]></category>
		<category><![CDATA[vandalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Para seguir siendo mainstream, seguiré hablando del estadio. Hoy medios y mediecillos empezaron comentando los daños lamentables al estadio. Ya rayaron puertas, paredes, robaron palancas de los inodoros y todo están con la boca abierta como si esto hubiera sido totalmente inesperado. El sábado alababan el ambiente familiar de la inaguración, desemejante a la común [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Para seguir siendo mainstream, seguiré hablando del estadio. Hoy medios y mediecillos empezaron comentando los daños lamentables al estadio. Ya rayaron puertas, paredes, robaron palancas de los inodoros y todo están con la boca abierta como si esto hubiera sido totalmente inesperado. El sábado alababan el ambiente familiar de la inaguración, desemejante a la común atmósfera de partido de fútbol. Hoy se hacen las preguntas, ¿es que realmente esas familias eran clanes de hunos, vándalos y mongoles que nomádicamente llegaron a saquear el nuevo estadio político (lo digo naturalmente refiriéndome a que es propio de la pólis, malpensados) nacional?</p>
<p align="justify">Yo no veo nada de qué sorprenderme. Esas familias son las mismas que viajan en bus y cuyos hijos rayan asientos, son la gente que no respeta las más mínimas reglas de la cortesía, son la gente escurridiza que se fuma a escondidas un cigarrillo en lugares donde claramente no se puede fumar, son los primeros en pegar el grito al cielo y ampararse en el cuentito de que el que paga manda y que habiendo pagado por ir al estadio podían hacer lo que fuera ahí. Naturalmente son todos inocentes del todo. Interrogados sobre daños dirían que no, que ellos jamás atreverían a tomar un trofeo, pero realmente nos es fácil imaginar a la señora que le dice al chiquillo que se traiga un “recuerdito”, así como también se los trae de parques nacionales, de la ida al teatro y todo eso. Un recuerdito así, inocente. Otros son los que firman, como si hubieran hecho algo, pero es su forma de inscribirse en algo colectivo. Claro Saborío metió el primer gol y eso lo recordarán otros, el polo que fue al estadio, comió mucho y fue a cagar también firmó; cago ergo firmo. ¿Lógico, no? Todos quieren inscribirse en la historia, ser un nombre indeleble con marcador permanente. </p>
<p align="justify">Es como el cuento de la vaca de Marito Mortadela de la Avenida Central, que ha perdido los cachos varias veces. O las orejas. O la pintura. Y la muni, la artista han reconstruido varias veces. Así va a pasar con el estadio nacional, así tiene que ser porque si no no va a durar nada y el “Coloso de la Sabana” va a ser el tugurio del deporte nacional, hasta que alguna nueva potencia ¿India, Brasil, Rusia? nos quiera regalar uno más chiva, más nuevo más limpio. Yo en parte le pediría que en vez del estadio nos dieran ciudadanos mejor educados, que nos manden unos quinientosmil chinos profesionales que sepan cuidar la cosas. Donación más útil diría yo.</p>
<p align="justify">El estadio no le costó un cinco a los ticos (sí, sí, dejémoslo así; otro día hablamos del costo). El tico (y digo tico y no costarricense, porque para mí “tico” es peyorativo, para mí “tico” es el que raya paredes) está malacostumbrado a esto, es un niño chineado poco esforzado al que le salen las cosas bien. Tiene su plata de trabajo de monigotes-programador-maquilero o de coll-centerero-how-can-i-help-you (y otro montón de trabajos, más, pero digamos que esto son vistas como el carril de ascenso social rápido) pero realmente no es educado. La disciplina, el orden y el cuido no son valores aquí. Aprender bien inglés y conocimientos técnicos lo son. (ahem ahem Ministerio de Educación son sus mega-clases de inglés y más colegios técnicos, ¿dónde están los valores éticos?). </p>
<p align="justify">Terminemos señalando que esto es un problema de escala. El berrinche por estos daños parece un berrinche, pero realmente es un petite crime, pequeñas infracciones a la ley, o más bien pequeños achaques a nociones del bien común. El gobierno sólo va a saber hacer dos cosas: pagar los platos rotos y poner cámaras para atrapar infractores, cambiar el problema de raíz está más allá de la imaginación de los analistas (¿serían del BCIE?) del gobierno. Microcosmo, macrocosmo: y tendremos corrupción (que es –dentro del imaginario dle infractor, no lo dudo- un mal menor), evasión fiscal, caos administrativo, incumplimiento de contratos. </p>
<p align="justify">Realmente no hay que ser narcotraficante, asesino en serie o violador de menores para cagarse en un país; hay que empezar con el paso pequeño: rayar paredes.</p>
<div style="float: right; margin-left: 10px;"><a href="http://twitter.com/share?url=http://julianastorga.com/2011/03/walls-are-tired/&via=jules_astorga&text=Walls are Tired&related=:&lang=en&count=horizontal" class="twitter-share-button">Tweet</a><script type="text/javascript" src="http://platform.twitter.com/widgets.js"></script></div>]]></content:encoded>
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		<title>Spellbound and Speechless</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Mar 2011 03:25:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
				<category><![CDATA[Punzocortadas]]></category>
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		<description><![CDATA[Tengo varios malos hábitos, uno que realmente odio y trato de evitar en la medida de lo posible es llegar tarde. Hoy llegué tarde a todo esto del estadio. No es que llegara tarde a ver el show, los discursos, el pan, el circo, las poladas, el queque y todo lo demás. No, no, llegué [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Tengo varios malos hábitos, uno que realmente odio y trato de evitar en la medida de lo posible es llegar tarde. Hoy llegué tarde a todo esto del estadio. No es que llegara tarde a ver el show, los discursos, el pan, el circo, las poladas, el queque y todo lo demás. No, no, llegué tarde a criticarlo. Tan tarde, que ya lo inauguraron y no pude decir nada antes. </p>
<p align="justify">Llegué tarde a la polémica política, creo que se me pasó el turno para hacer alusiones a Taiwan (tan tarde llegué que, como parte de su metafórico discurso, Óscar Arias con todo el sarcasmo/ironía/disimulo posible dijo que este estadio era para construir “puentes de amistad”); llegué tarde también a lo comédico: a reír con los chistes de chinos o con esa brillante –pero inusual- salida de Ottón Solís que quería ponerle al estadio “Dalai Lama” (¿ah, cómo, ustedes no la entendieron como un chiste?).</p>
<p align="justify">Ni hablar que también llegué tarde a las conspiranoias, por lo visto no acerté a decir que el juego de luces realmente es un haz de luz hipnótico diseñado para plantar en la mente de cada costarricense la idea que hay que apoyar a China siempre en el consejo de seguridad de la onu (sic., estos días merecen estar en minúsculas). Llegué tarde para criticar el gasto de diesel, la falta de parqueos e incluso a pesar de mi acidez toronjil no logré decir lo suficiente sobre lunadas, conciertos, desconciertos y desaciertos (ya para eso Jacques Sagot publicó su infamosa misoginografía sobre las nalgas de Shake-ira). </p>
<p align="justify">Entonces, mientras se juega la primera mejenga me quedan –como es común- varias dudas. La primera es que si soy sólo yo el que siente esto. El estadio ha estado en boca de todos, al punto que ya muchos lo vomitan. Ha sido todo un fenómeno de merchandising (¡realmente sólo faltó una rifa para ver quién se podía mandar el primer polvo en el estadio!); ha sido algo que nunca ha sido (y no, no estoy hablando de que sea un símbolo de amistad entre un águila milenaria y un ruiseñor que da sus primeros cantos –pésima, pésima metáfora, Óscar Arias, btw-); el estadio ya no es un estadio nacional. No es una nueva, flamante arena para el deporte nacional único en su clase en Centroamérica (ah porque sí, porque la comparación no la podemos sacar más allá), tampoco es un referente arquitectónico ni es tampoco el sueño mojado de tanto periodista deportivo, tampoco es el escenario formidable que va a hacer que U2, The Killers, Coldplay etc surjan de la tierra de la Sabana para tocar ahí (en parte estoy seguro que a Guido Sáenz le molestaría esa expresión). </p>
<p align="justify">El estadio es eso y un pocote más. El pocote más es ciertamente un discurso de poder. No conviene entrar en discusiones al respecto –dejemos a Barthes y a Foucault que vean el partido tranquilos-, máxime que ya es un tema tratado, conocido, es más hasta me repito porque el pan y el circo están aquí, desde el primer párrafo; porque la contentera de la gente (medios, profesionales, intelectuales, los fans de Daddy Yankee que si qué) lleva días; porque con todas estas actividades esta administración está haciendo olvidar el invierno pasado (a manera de kinocola intelectual: lluvias-deslizamientos-daños-millonarios-infraestructura-defectuosa-crucitas-llamadas-rodrigo). Y sí, hasta yo me canso de gritar que el emperador anda chingo, si Laurita anduviera chinga yo no gritaría sino sólo me saco los ojos (por el momento sólo me saco los lentes de contacto). </p>
<p align="justify">Me quedan otras dudas; pero conviene no hacerlas porque la respuesta ya la conozco: hoy vi la megaautopista a Caldera, tan mega que los únicos lugares donde es lo suficientemente ancha es en los cobros de peajes. Ya sé cómo se piensa aquí, pequeñito, a poquitos, con regalitos nos sonreímos nos alborotamos, no queremos ser malagradecidos, no queremos evitar que se enojen y nos dejen de chinear, diay sí, ya los gringos no nos chinean. </p>
<p align="justify">Al menos ya dije algo, tarde, pero seguro. Igual en este país nunca es tarde; lo que sea haya dicho se olvida y se aniquila; así que ser repetitivo sirve para hacer recordar que había algo que nos preocupó en los meses antes de ir como vacas a comer pan en el circo.</p>
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		<title>Middle Man</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Feb 2011 17:09:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
				<category><![CDATA[Punzocortadas]]></category>
		<category><![CDATA[crisis; economía; costa rica; clase media; clase alta; clase baja;]]></category>

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		<description><![CDATA[Vemos con buenos ojos una balanza que no se inclina hacia ningún lado; la situación en la que los dos platillos parecen flotar en un perfecto equilibrio es una imagen agradable. Perfecta, podríamos decir. No falta nada, no sobra nada. Lo justo, diremos, pero ya estamos pensando en una dama ciega que sostiene la balanza [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vemos con buenos ojos una balanza que no se inclina hacia ningún lado; la situación en la que los dos platillos parecen flotar en un perfecto equilibrio es una imagen agradable. Perfecta, podríamos decir. No falta nada, no sobra nada. Lo justo, diremos, pero ya estamos pensando en una dama ciega que sostiene la balanza ante un <a href="http://www.nacion.com/2011-02-24/ElPais/NotasSecundarias/ElPais2694066.aspx" target="_blank">edificio gris que se mofa de sus deficiencias</a> (aunque no sea este enlace el tema de hoy). Existe una silenciosa (¿silenciosa? si la venimos oyendo desde Aristóteles) aprobación del camino medio. Una fuerte alabanza a lo medio. Al balance. “La naturaleza rechaza los excesos” oímos pulular en nuestros oídos. El medio es un lugar exquisito en su equidad.</p>
<p>Costa Rica fue un medio (además de las obvias geografías). Veamos. Tenemos el “Primer Mundo” de un lado, pesado con sus riquezas, sus lujos, sus excesos, sus corrupciones (y no, ni siquiera estoy hablando de las políticas), del otro tenemos el “Tercer Mundo” con sus excesos de deficiencias, sus riquezas no enriquecedoras y sus corrupciones (y sí, apenas estoy sugiriendo las políticas). Alguna vez hubo un segundo Mundo, un “otro primer mundo”, uno lleno de comunistas arteros, malvados y estereotipados (pero sí corruptos también –que parece ser lo más abundante en la política del s. XX). Ahora ese no existe y quedó un vacío. Costa Rica en algún momento estuvo ahí, como quien entra en una burbuja (claramente no por ser comunista y malvada, porque tenemos que recordar que Cuba:URSS::Costa Rica:EEUU). No, lo que quiero decir era que estabamos en este estrato “not quite”, Costa Rica era la clase media del mundo, con su pobreza, su economía agrícola, su sistema de seguridad social, sus universidades estatales, tenía ese algo de “socialismo a la europea occidental” con un poco de “malicia indígena” que más de uno equivocadamente llama a los rasgos mestizos del continente y el producto era algo que iba para arriba, pero pesado hacia abajo.</p>
<p>La burbuja se reventó y ahora hay dos mundos, y seguirle llamando “Tercer Mundo” sólo recuerda que hubo un estrato al que nunca se pudo entrar. Estamos lejos de la cima. En el micromundo como en el macro, en la tierra como en el cielo. La burbuja se reventó y ahora hay dos clases, y seguirle llamando “Clase Media” sólo recuerda que hubo un estrato que nunca se pudo sostener. Es el tema de moda, la extinción –reducción, perdón ¿dónde dejé mis eufemismos?- de la clase media. Y esto ha causado preocupaciones y exige reacciones. El gobierno, ha buscado rebarajar canastas básicas para que en papeles y en indicadores se reduzcan esos alarmantes números colorados. Los pobres ven asombrados porque ahora son más pobres y más pobres (nótese el astuto uso de ‘más’ para denotar tanto un aumento cualitativo como uno cuantitativo). Los ricos, bueno, están más ricos, pero tienen que serlo porque en el mundo de la globalización los ricos de un país pobre tienen que conformarse con ser la clase media de un país más rico, o la clase baja de los bien ricos.</p>
<p>[Se que aquí más de uno estará viendo con sospechas este artículo. Se está –valentonamente- golpeando el pecho y sugiriendo que no, que esa persona es de la clase media. ¡representin’! Y tal vez lo sea. Otro dirá que aquí hay una sólida clase media en los sectores de tecnología y yo no podré negar que hay gente que está ganando bastante bien ahí. Esta haciendo ganar bastante mejor a sus empleadores. También es otra verdad en la que todos podemos estar de acuerdo. No soy economista y en mi propio blog no necesito serlo, extraiga quien pueda lo que considere verosímil y ya, pero –con el perdón de varios- deberé decir que esa clase media es un “proletariado premium” (el término anafórico es obviamente mío). En el siglo XXI las fábricas de carbón de trabajo inhumano sólo existen en lugares casi fantásticos como Asia Suroriental o África, ahora existe la computadora y el mecanógrafo ideal que realiza su trabajo ante una pantalla –están aquí informáticos, administradores, diseñines, mercadólogos y demás tahúres-, y que ‘gustoso’ puede trabajar bastantes horas ahí porque le pagan bien, aunque para la empresa pueda ser que si acaso les cueste un par de maraños o pistachos mantenerlos ahí. La dependencia de un enorme sector de esta industria y servicios relacionados está ligada a la permanencia de ciertas empresas que obedecen a money pushers que no dudan si una alternativa viable aparece por ahí. [alto, ¿suave? esos ¿egipcios revoltosos desempleados no son a veces bien educados?, tal vez podamos abrir una planta ahí cuando esto se estabilice; en gran parte la lucha por atraer inversión extranjera pasa de ser sana competencia a un mordisqueo de perros flacos por sobras]. Entonces sí, aunque no sea mal remunerado este estilo de economía tiene un límite; se limita a un made in CR o designed in CR, pero las grandes cantidades de dinero se quedan atascadas en otro lado. Por el momento sirve, pero y a futuro. Seguir y mantener este tipo de industrias promueve un círculo vicioso en el que el país va a buscar abastecer lo que esos sectores piden hasta que se saturen y tengamos botados un chorro de especialistas en trabajar en empresas de por allá].</p>
<p>Bueno dejemos hasta aquí la especulación marxista (que los más ignorantes viendo esta palabra únicamente creen que esto es la obra políticamente resentida de un chancletudo [aunque quienes me conozcan deberían saber mejor], mis excusas por la aclaración a los que comprenden que se trata de un punto de vista especializado que da principal peso a la relación entre sociedad y economía) y volvamos a las patrañas de que la naturaleza ama los balances, que siempre vuelva a un equilibrio que después de la tormenta la calma. Realmente el mundo tiene llanura y montañas; la violencia es parte de la naturaleza, es parte de la calma. El gran logro de los países del primer mundo en el XX es haber creado algo artificial que resistiera embates de violencia. Eso era la clase media. Convertir el triángulo social en un rombo –bien rellenito el centro-. Pero esta creación requiere los más grandes esfuerzos por mantenerlos (¿no requiere acaso atención el conductor que quiere manejar en una línea recta eterna perfecta?). El problema fue no haberla sabido expandir. ¿Fue sólo eso el problema u otras ‘violencias’ que por fin se manifestaron en el ‘orden’? ¿Se puede recrear la clase media fácilmente? O los que estamos medio, adelgazándonos cada día tenemos que buscar un tronco,  una liana, algo que nos impela hacia arriba antes de caer.</p>
<p>Todo este post es derivado del comentario del hombre que me miró con lástima al decirme que el kilo de cebolla morada superaba los dos mil doscientos colones. Y yo viendo la balanza.</p>
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		<title>Burn Baby, Burn</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Jan 2011 03:04:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
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		<category><![CDATA[diario extra]]></category>
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		<category><![CDATA[hombre quemado vivo]]></category>
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		<description><![CDATA[Imaginemos una escena simple, la locación puede ser una barriada común, una calle, un pueblo, sopla aire fresco pero hay un olor estancado y penetrante. Es el olor de carne quemada. Aunque no lo notamos ya, podemos imaginar la combustión de fibra, grasa, sangre. Podemos imaginar el olor, entrando a través de la nariz y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Imaginemos una escena simple, la locación puede ser una barriada común, una calle, un pueblo, sopla aire fresco pero hay un olor estancado y penetrante. Es el olor de carne quemada. Aunque no lo notamos ya, podemos imaginar la combustión de fibra, grasa, sangre. Podemos imaginar el olor, entrando a través de la nariz y alojándose con otras obsesiones en el cráneo. </p>
<p align="justify">Luego. Frente a frente. Y sólo una acción es posible. </p>
<p align="justify">Tomándola con dos manos, asegurándola bien para que no se mueva, ni se caiga, me acomodé. </p>
<p align="justify">El primer mordisco fue bueno, el segundo mejor. Disfrutaba de una hamburguesa. </p>
<p align="justify">Tal vez por la fecha y por la portada de la Extra habría creído alguien que iba a hablar del cuerpo malquemado que la adornó <a href="http://www.diarioextra.com/2011/enero/28/images/porti.JPG" target="_blank">hoy</a>. Contrario a la torta de mi hamburguesa el cuerpo era víctima de tortura. Una mente enferma y vengativa se deleitó en quemar vivo un hombre, un hombre que no conocimos y que sin duda no fue ningún santo, pero tampoco ningún diablo –por que ni en el mismo infierno arden los demonios-. Extrañamente la dimensión del crimen es de importancia secundaria. Lo más terrible de esta muerte es que fue fotografiada y que por grotescas decisiones editoriales llegó a ser portada del Diario Extra. ¿Realmente nos extraña de ese periódico ese comportamiento? Repasemos. Muchas veces sin necesidad de fotografías ya nos plantan una violenta imagen en la mente. “PADRASTRO DESTROZABA A NIÑA DE 9 AÑOS”, “HIZO ORGIA CON ESPOSA Y DOS HIJAS”, “DE TRES PUÑALADAS SE LO ECHÓ” (de estos tres titulares uno es real, los otros dos los inventé, a ver si alguien descubre cuál es). Pero nadie reclama entonces. ni por las fotos que están adentro (que en ocasiones hasta han incluído fetos abortados). No. El berrinche fue hoy y fue por la portada. Por la foto y no por el crimen. (Porque los que claman lo hacen por la censura, por la mesura, no por la seguridad). </p>
<p align="justify">Somos seres humanos. Somos modernos. En otras palabras no somos omniscientes y utilizamos los medios de comunicación para estar al tanto de lo que ocurre en la ‘realidad pertinente’. Leemos y ponemos atención a la Nación, a la Extra, a la República, a la Teja, a la Prensa Libre, al Semanario Universidad, a la Revista Ojo, porque nos hablan de nuestro contexto, porque creemos que la información que nos dan nos es útil, y sí a veces la es. En todo caso no leemos diarios de Afganistán ni de Tajikisitán, ni de Bolivia ni del rotativo de Chihuahua en México. Estos medios hacen las de un ojo comunal, (a veces de una voz común, a veces de un (des)cerebro común). Según el medio hay un mayor o menos grado de digestión del objeto de interés. La Nación habría podido referir el caso como un cruel asesinato en Limón y citar estadísticas comparativas. Y listo, no hubo foto ni morbo. La Extra simplemente reproduce lo que se ve, y el tono subraya lo macabro, la redacción es vulgar (en el sentido de burdo y no de obsceno), no tiene arte si se quiere. No hay ni el más mínimo grado de sofisticación, no hay maquillaje. En efecto la Extra lucra con ello, porque mucha gente ve (y vive) esa realidad. Otros, no. Estos son los que se han quedado bien resguasdados detrás de los medios y han olvidado que lo que presentan a pesar de lo grotesco, de lo brutal y de la exageración del impacto es su país. Resulta fácil acharle a la Extra que no disimule ni suavice las imágenes porque en efecto rompen brutalmente con el tono más suave de la nación. No puedo sino advertir que muchos de los que no quiere ver, es para no enfrentar que ese cuerpo tan cerca, tan feo, tan cruel como lo captó la foto está aquí nomás. Taparse los ojos no maquilla los problemas. </p>
<p align="justify">Hay otra gran cuestión al respecto sobre la ética periodística, el rol del fotógrafo, respeto a los muertos a sus familias y eso. no me voy a meter en ello porque no está sobre la mesa, como ya dije si lo estuviera estaría la Extra –y por qué no, la nación también y en esencia cualquier sucesero nacional- en discusión todos los días. El cadáver muerto irrespeta tanto a una familia como los periodistas que van a los Anonos a preguntarle a las familias que qué se siente perder todo por lo que tan dura y difícilmente trabajaron o restregarle a la mamá del chiquito que fue atropellado por un furgón que ella misma fue quie lo mandó a la pulpería por un repollo.</p>
<p align="justify">También extraigo aquí una cierta moraleja. O tal vez simplemente estoy hilando fino y yéndome por la tangente, pero bueno, me perdonarán la deliciosa hamburguesa que comí me mandó a un mundo mejor y tengo derecho a divagar en tanto no aterrice del todo en Costa Rica. Pero globalmente hay otra situación. En Egipto hay protestas, una revuelta, iniciada en parte porque muy duras imágenes de represión han sido reveladas. El dolor se traduce en ira, en acción. Aún es temprano para anticipar qué va a ocurrir, eso le tocará a la Historia, pero en todo caso la palabra clave es ver, difundir. En cambio aquí, por comunidad, pedimos ala Oficina de Censura que nos salve de la realidad. </p>
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		<title>Bridge Over Troubled Water</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Sep 2010 03:08:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
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		<category><![CDATA[barro]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[puente]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Existe un dicho en inglés, comúnmente mal citado que reza que todo es como “water under the bridge”: da a entender algo que no importa y es cierto a nadie le importa el agua que fluye ahí. No le importa hasta que ya no esté ahí, hasta que esté sobre el puente. O más bien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Existe un dicho en inglés, comúnmente mal citado que reza que todo es como “water under the bridge”: da a entender algo que no importa y es cierto a nadie le importa el agua que fluye ahí. No le importa hasta que ya no esté ahí, hasta que esté sobre el puente. O más bien hasta que sea “bridge under the water”. </p>
<p align="justify">Cometido una vez el crimen de la reversión del aforismo podría dedicarme a cuestionar las políticas de mantenimiento, infraestructura y todo ese berrinche tan común que lo debería tener pregrabado, elaborado en un machote en el que sólo convenga cambiar “Autopistas del Sol” o “Infinito Gold” por “Ministerio de Obras Públicas y Transportes”. Ando poco inspirado, tampoco considero apropiado remitirme a alguna fábula, alguna alegoría o algún tímido símil que busque comprar los puentes con la típica trama de telenovela, porque hay víctimas y malvados y peripecias y desgracias. Pero sobre todo predecible. </p>
<p align="justify">Llueve. Sí. Los puentes están malos sí. Ya después aparece todo el circo de dedos acusadores, que calentamiento global, cambio climático, déficit, desinterés, los charcuteros (por estar viendo chorizos en todo lado). A veces creo que ya es una sinfonía común de voces. </p>
<p align="justify">Tampoco quiero volcarme al otro lado, al mensaje de galletita de la fortuna. De que tenemos que trabajar todos juntos y ayudarnos, que país solidario y todo eso. No. Es aquí donde los demás empezarán a anticipar la angustia de este post. Angustia de por sí creciente, como el agua del río. Ya no hay para donde jalar. No se puede vivir en la cómoda irrealidad del índice incansable que tan bien sabe criticar; tampoco hay que ser el bedfellow político de nadie; este país espera un mesías porque se le ha enseñado que existe tal cosa como un superhombre político, porque aquí por lo visto se censuró la fábula de Andersen del Emperador Desnudo (cosa que no me extrañaría de país tan moralista y correcto). Será por este sentimiento de hundimiento que me falla la sagacidad. </p>
<p align="justify">Ya el agua se enturbia. La mediocridad, las faltas tan comunes tan mínimas y tan significativas tan la nación que no sabe remitirse a fuentes tan impunes como todo aquí&#160; tan argumentos egoístas tan instituiciones defendiendo a capa y espada a las empresas privadas tan concesiones sospechosas tan ineficiencia y descaro tan falto de cabeza como este gobierno todo esto es el barro que arrastra la corriente del río. La lluvia cae como siempre ha caído. El puente lo hemos hecho nosotros, el río lo ensuciamos nosotros. Si crece y nos hundimos. Ya llegaran otros a limpiar. A esos los felicito y les deseo que aprendan de nosotros. Que nos vean con la condescendencia que nos merecemos. Porque sí, somos los tontitos de la edad de barro.</p>
<div style="float: right; margin-left: 10px;"><a href="http://twitter.com/share?url=http://julianastorga.com/2010/09/bridge-over-troubled-water/&via=jules_astorga&text=Bridge Over Troubled Water&related=:&lang=en&count=horizontal" class="twitter-share-button">Tweet</a><script type="text/javascript" src="http://platform.twitter.com/widgets.js"></script></div>]]></content:encoded>
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		<title>Animal Instinct</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Sep 2010 06:04:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
				<category><![CDATA[Barrabasadas]]></category>
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		<description><![CDATA[Diré que no miento. Todo lo que refiera es cierto, también es falaz, pero primordialmente es cierto. Soy parte de una larga tradición de hombres que refieren con asombro lo que descubren en tierras desconocidas, o más bien, tierras bien conocidas. Es difícil ya poder decir que hay algún lugar terrible y misterioso donde puedan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Diré que no miento. Todo lo que refiera es cierto, también es falaz, pero primordialmente es cierto. Soy parte de una larga tradición de hombres que refieren con asombro lo que descubren en tierras desconocidas, o más bien, tierras bien conocidas. Es difícil ya poder decir que hay algún lugar terrible y misterioso donde puedan habitar criaturas como las que mencionaré a continuación. Es por eso que más bien no me toca a mí hablar de los habitantes de la luna, ni de las minúsculas islas del Pacífico sino de algo más desconocido: los parajes cotidianos, la calle de la iglesia, la parada de bus, la acera por la escuela. </p>
<p align="justify">Sé que en algún momento mi infancia fue aniquilada por Dalí. No por los temas, no por el surrealismo, al fin y al cabo era un niño nomás, tan incapaz de entender el arte o los sueños como lo sigo siendo. But that is beside the point. No, fueron sus elefantes. Grandes, enormes, robustos, regordetes, pero. Pero. ¡Con esas patitas! Esas patas de insecto, tan alargadas, tan imposibles. El elefante se tambalearía y caería, era yo un niño y no entendía, el elefante se quebraría todo, pero en los cuadros parecían caminar, San Antonio&#160; y yo tan aterrados por ellos, esos elefantes que desde entonces he visto también en esculturas y otros cuadros. Esos elefantes que también he visto en calles cualquieras. Únicamente no eran grises, ni andaban en cuatro patas. En dos patas, robustas y negras, sostenidas sobre agujas, caminando para tambalearse, lentamente, con la prepotencia y rabia de un elefante africano. Un macizo deambulante. La acera es estrecha. La Dalifante va por el centro, se mueve al azar tratando de evitar los inevitables camanances en el cemento. Quiero pasar, no se mueve, parsimoniosamente marcha toc toc suenan sus pezuñas de aguja. Quiero, pasar. A la calle qué diablos. </p>
<p align="justify">Quien se detenga y vea al cielo podrá fácilmente divisar –si tiene suerte- un grupo de aves migratorias. Algunas vuelan sin particular orden, otras volarán precisas, dándole dolores de cabeza a los investigadores que busquen explicar eso. Una de las más comunes es aquella que se denomina comúnmente como la formación en v. El esquema es obvio, la forma sugerida como una V también podría remitir a la cabeza de una flecha. Es posible, en las cercanías de las escuelas, descubrir esta formación también en un tipo particular de bestia terrestre. Digamos que son del tamaño de avestruces. La población es casi homogénea, el grupo está compuesto de crías pero son lideradas por una criatura de mayor edad que ocupa el lugar en el vértice de la V. La bestia del vértice, extiende sus dos extremidades, con ellas se aferra a dos crías que también han extendido sus extremidades. De cada cría es posible que se aferren otras crías, siempre creciendo de forma simétrica hacia ambos lados. En el centro la madre o nodriza grazna, ladra y chilla a las crías a su cargo, como un avestruz, pero también como un búho gira su cabeza en los trescientossesenta grados cuando tiene que descender de una acera para cruzar a la otra. Cruza ella primero y hala a las crías que parecen colgar de sus extremidades. Si tiene suerte podrá ver estas madres migratorias sin necesidad de elevar la mirada. Si no tiene suerte verá esta formación caminando delante suyo sobre las aceras cerca de las escuelas. </p>
<p align="justify">Decía algún vejete degenerado, seguro griego, que existe tal cosa como la mímesis. Quien vea a Mc Hammer dirá que no es más que la imitación del cangrejo. Debo profundizar al respecto. Sí, Mc Hammer lo imita, intencionalmente. Es mil veces más enriquecedor ver ese comportamiento como una segunda naturaleza, una aprehensión total de la lateralidad. En alguna de las tenazas portan el infaltable celular, en la otra pues el paraguas, la bolsa del súper o quién sabe qué. Por el celular escucha los chirridos y sonidos de su especie, ante lo cual entra en un estado de desconcierto total. Camina lateralmente. Va de un lado a otro, ora sostiene en alto el teléfono, ora mueve la cabeza buscando congéneres. Normalmente esto no tiene nada de malo, en una plaza amplia, vacía no estorba a nadie. En una calle peatonal estrecha, donde la gente va en dos sentidos (el sentido propio, y el de la gente que viene contra uno) la intromisión lateral puede conducir a un empujón no intencional y eso en un efecto similar al de bolas de billar que se empujan, bolas de billar como átomos en plena fisión. Boom. Cangrejos desorientados, sin avanzar pendulando esperando ser encontrados. Obstáculos y no caminantes. </p>
<p align="justify">Sé que en lugares mejores se efectúan simulaciones de flujos con programas de cómputo, otros menos confiados de lo tecnológico han llegado a demostrar que el tránsito se comporta como hojuelas en aguas. Se basan en las unidades, cosas simples, no conciben lo terrible de algo amorfo, de un conglomerado. Imaginen ustedes -los que andan en carro- qué terrible sería que de repente en un semáforo a un bus se le soldara otro y siguiera el camino entero delante de ustedes. El águila bicéfala en el este de Europa es un símbolo de poder, donde yo lo he visto es una criatura terrible, impasable. Como algo quasi-mitológico se trata de una coincidentia oppositorum, opuestos juntos, puede ser un hombre y una mujer, vejez y juventud, etc. Lo importante es su naturaleza bicéfala puesto que actúan como un solo cuerpo con dos cabezas. Uno al lado del otro. Llenando con todo su amor la amplitud escasa de la acera. Es flexible también, porque no sería tan molesto el ser bicéfalo si no se extendiera, pero no, se mantienen juntos, a veces parece que están a punto de hacer mitosis, puesto que sólo el extremo de sus extremidades los mantiene fusionados. Esta es la oportunidad para pasar, a veces no hay otro remedio que tratar de separarlos, en no pocas ocasiones más bien acaban por crear un arco, como uno de esos juegos de escuela y uno pasa por debajo y todo es muy ridículo. A veces yo mismo actúo bicéfalamente, pero no, nunca así, nunca con ese tortuguismo mortal, algo me obliga a la consideración, a la fila india si es del caso, pero no, no el conglomerado atado dactilarmente como el nudo gordiano. </p>
<p align="justify">Son muchos más los ejemplos, muchas más las páginas que podrían llenar un bestiario, de esos medievales que transpiran algo de lo antiguo y lo colorean con sus colores y dorados. Me dicen aquellos que manejan su automóvil que en la calle sólo hay bestias, no lo niego; pero no entienden que en las aceras van las peores, tal vez más transparentes, porque nadie muere si es atropellado por la gorda taconuda, la tipa que avanza con media docena de niños como golondrina no causa una presa de horas y el tipo que te sale de la nada te pega un empujón y ya y la pareja estorbosa eventualmente se estrecha y uno puede pasar. La magnitud del daño es menor, el error es más grave, sí: en la acera –diría uno- no hay reglas de cómo moverse, se puede andar como un salmón, o errático, un zig zag de hormiga, no, no, no, sí hay una regla: saber dar espacio, caminar rápido, ágil, no estorbar, nada se gana aletargándose en la acera, andando como si cada paso fuera sobre una alfombra ilusoria y roja sobre la que los engañados caminan, esa regla olvidada le da sentido a mi catálogo. Termino entonces, satisfecho de haber contado de estas míticas criaturas, de haber instruido y resaltado sus características, no hay von Humboldt ni Darwin que las puedan explicar, yo me satisfaré de haber contado cosas ciertas.</p>
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		<title>Have you seen your mother, baby?</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Sep 2010 03:41:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jules</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Y dónde está el pañal? La pregunta era obligatoria. El lector deberá estar extrañado: ¿cuál pañal? También compartirá mi misma duda. ¿Dónde está? Anticipará –imagino- que la respuesta no es obvia e intuirá de antemano que el pañal no está en el lugar donde comúnmente se espera que esté un pañal. Me daré la licencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">¿Y dónde está el pañal? La pregunta era obligatoria. El lector deberá estar extrañado: ¿cuál pañal? También compartirá mi misma duda. ¿Dónde está? Anticipará –imagino- que la respuesta no es obvia e intuirá de antemano que el pañal no está en el lugar donde comúnmente se espera que esté un pañal. </p>
<p align="justify">Me daré la licencia de relatar el suceso como un buen puzzle. Situación a situación, a partir de pequeñas piezas armando siempre parches más grandes hasta que la imagen se vuelva clara y que la pregunta en mente del lector sea la misma con la que inicio este post. </p>
<p align="justify">Tal vez la primera pieza sea el lugar, el McCafé, tan Avenida Central, distinto a los otros por la misma razón por la que la Avenida Central es diferente a cualquier otro lugar. En la entrada los modernitos, góticos, nenas en mallas, tatuajes, piercings, el uniforme de una generación que lo lleva en la piel, en el corte de su ropa en el código de color, es una tribu inusual, más adentro las familias, regordetas, morenas buscando ser esferas, minisetas y jeans, todo es un como el fondo de las casas de los Picapiedra: uno camina y pronto de empiezan a repetir imágenes. El McCafé, el café y un cheesecake, el chisquei, la mesa para dos, ella y yo y los demás alrededor, incluso esa otra antónima pareja, en cuya mesa estaba el tarrito de lechemilk que nos asustaba y habría merecido un post propio pero que ahora sólo adorna esta impresionista imagen del entorno. Aunque no le baste al lector para ver los detalles particulares, tal vez pueda intuir ese mundo extraño de la Avenida Central, del McDonalds de la Plaza de la (no)Cultura, donde sólo hay tipos y no personajes. Es como si sentaran a comer todas las matronas gordas de Plauto, las jóvenes meretrices en sus atuendos, el galán joven vestido de negro y con alto contenido metálico. Y bueno, nosotros dos. Melissa y yo. </p>
<p align="justify">La cronología podría ser difusa y empezar por el final: por la cara de asco de una empleada, o podría empezar por el principio por Melissa y yo en la mesa, ella con el cheesecake, yo con el remedio al antojo de hamburguesita. Nuestra cronología no importa porque la acción no se relaciona con nosotros, pobres testigos. Ella lo narrará diferente a mí. Tal vez el relato se complemente, yo tenía mejor ángulo de observación, ella de reojo al disimulo, yo la veía con la decepción arrugándome la cara. Mi historia es fiel, el suceso se podría reportar telegráficamente: lo hice al final, ante la cara de asco de una empleada. Lo que importa es el proteico puzzle que no termina de atender la pregunta, de comprender dónde está el pañal, ni cual es, ni por qué la cara de asco. Ya el lector impaciente anticipa el terrible final, es como un escalofrío controlado, esa certeza que espera ser descubierta, recuerdo una frase de Dumas que trato de repetir al Pierre Menard, el mundo fue creado y bastó que Dios lo dijera para que fuera evidente. Las caras de asco, el McCafé, el pañal los elementos están ahí, una baraja mínima. Sin embargo aún deben ser asignadas en la formulación correcta. </p>
<p align="justify">Un puzzle en realidad es fácil de resolver, es una mera cuestión de perseverancia. Recuerdo un puzzle de mil piezas del mapa político de Europa. Los conociemientos de geografía de un tierno niño de 6 años bastaron para formar el continente, pero no fue hasta los 8 años cuando su perseverancia se logró imponeer a esos grandes trozos de Océano Atlántico. Las piezas eran celestes y no se distinguían por color, todo de un uniforme color celeste. Tuve que probar pieza por pieza, descubrir las que calzaban, una tarde (o más) se esfumó en ese esfuerzo. Un puzzle ideal –lo he temido- sería aquél que sea únicamente un enorme canvas celeste, si a esto se le agrega que las piezas no tengan recortes particulares sino que sean únicamente cuadrados idénticos resultaría en un puzzle verdaderamente imposible. Acaso la mera combinatoria y la infinitesimal probabilidad lo podrían resolver. Este desvío se justifica, aunque las caras de asco, el McCafé y el pañal son elementos mínimos el verdadero entendimiento sólo surge a partir de la correcta combinación, que acaba por ser un sudoku de sintagmas y paradigmas. La llave final será la que sigue. </p>
<p align="justify">Los ticos, como malos costarricenses que son, son aquellos a los que les resultan pertinentes calificativos como buchón. De ahí que en un lugar cualquiera, el mejor espacio va a estar ocupado por la gente que no debería estar ahí. Si en el McCafé se supone que está la gente que consume los productos del área del café, resulta natural que los dos sillones cómodos (y ante la relativa parquedad mobiliaria del McDonalds bastante finos) estarán ocupados por las tres mujeres, sus tres infantes y su avalancha de cajitas felices. Los productos del McCafé, ausentes. Pero sí, los sillones son cómodos. </p>
<p align="justify">En el país de la Pepa, todo mundo hace lo que le da la gana; estas tres hembras omega (pues no son alfa, sino todo lo contrario, son el acabóse) están ahí cómodamente plantadas hablando de sus pensiones o ignorando los desastres causados por sus pequeñas hijas. ¿Dije hijas? Me corrijo, porque son versiones en miniatura de ellas mismas. Son relevos, entrenados desde la infancia. La nena, de no más de 6 años andaba una blusa escotada, botitas, pantalón brillante, poses poco naturales, maquillaje, bolso plateado, metálico, en esencia todo, lo que es un atributo de la tierrosa estaba ahí, en la pequeña niña. Pero no, mi discurso no antañe a esta niña, tampoco a su madre que estaba ahí, orgullosa tal vez de que la niña queda tan igual a ella. No, aquí la cuestión es la del pañal y eso es otra niña y otra de las mamás de ese grupo. </p>
<p align="justify">No recuerdo mis palabras exactas, sé que mi pregunta era interrogativa, mi reacción simplemente fue la piel helada. Acostada el sillón estaba la nena, menor, 3 años, faldita verde levantada. De la madre la mano izquierda sostenía las pies de la niña en los aires, haciendo que las piernas estuvieran ortogonales al cuerpo. La mano derecha de la madre hizo tres movimientos: quitar pañal viejo, limpiar, poner pañal nuevo. </p>
<p align="justify">Recordemos la escena: un café. Recordemos el acto: cambio de pañal. Recordemos la higiene. Las convenciones sociales sobre lugares donde eso es permitido. Recordemos la Pepa, recordemos que esto es Tiquicia y no Costa Rica, aquí cada quien hace lo que le dé la gana. ¡Qué asco! Lo decía para mí, un pañal no se cambia ahí, no en un sillón donde alguien –hasta yo- me podría sentar. ¡Asco! ¿La pobre niña? No debería estar siendo cambiada en un lugar limpio, en ese sillón alguien antes se sentó, quién sabe dónde se sentó antes, infecciones y todo eso. ¡Asco!</p>
<p align="justify">La conversación nuestra giró entorno al suceso varios minutos. Observábamos a la mujer que ya volvía a su otra conversación. No había explicación que valiera. No la había, simplemente no. La mujer, tierrosa de por sí, evidentemente tontita sería una madre malejemplar, para señalarla y destacar todo lo malo. Este es el puzzle del día, una imagen que uno no quería ver, haber puesto las piezas juntaspara querer lanzarlas contra la pared, purificarlas en el alcohol, cloro o fuego lo que haría yo con ese justo sillón. </p>
<p align="justify">Al salir nos acercamos a una de las meseras, de las empleadas que abrió los ojos, grandes, pelados, como una de esas esculturas de la Edad de Bronce, no sé si nos pidió disculpas o simplemente balbuceó interjecciones. Ella no lo creía, en su mente se repetirían –no lo dudo- todas aquellas cosas que Melissa y yo especulamos. Confío que algún lector también esté articulando el infaltable WTF, pero que siga leyendo porque el pañal sucio, el pañal no se sabe donde está. </p>
<p align="justify">No, no se sabe, no me fijé qué lo hizo. Sé que en la mesa del café había un ziggurat de cajitas felices y envoltorios de papel. En semejante montaña no me extrañaría que un pañal se colara ahí. Es probable, posible, sí, es verosímil, más aún. Es la última pieza del puzzle que no quiero ver calzar. </p>
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